Ya casi no me queda carne

sábado, 5 de julio de 2008

El problema legal del caníbal autorizado

Juanma. Armin Meiwes, el caníbal alemán, está siendo juzgado por "homicidio con fines de satisfacción sexual", pero no se le podrá acusar de devorar a su víctima, porque el código penal alemán no contempla el delito de antropofagia (¡qué olvido más tonto!). Y no se le puede considerar culpable de asesinato porque actuó con consentimiento de la víctima, y hay un vídeo que lo confirma. La víctima deseaba ser muerta y devorada ["Me regaló su cuerpo"]. Incluso niega que sintiera satisfacción sexual mientras mataba y troceaba al voluntario ["Fue mucho peor de lo que había imaginado en mis fantasías"]. Un policía que ha visto el vídeo declara que se le veía "excitado, pero no en el sentido sexual". De modo que si se considera que ha cometido algo parecido a la eutanasia, podrían caerle como máximo cinco años.

El caníbal comió 20 kg. de ser humano
Armin, informático, homosexual y con tendencias caníbales desde los ocho o diez años, quería satisfacer sus fantasías infantiles, en las que se veía devorando a sus compañeros de colegio. Con este fin, buscó en Internet algún pardillo dispuesto a dejarse devorar. Lo que él quería eran "hombres jóvenes, con buen cuerpo, de 18 a 30 años". Encontró un primo de 43 años dispuesto a dejarse comer la polla (literalmente). Quedaron en casa de Armin, le cortaron el aparato al primo, lo pasaron por la sartén y se lo comieron entre los dos, aunque parece que no les gustó como había quedado y no se lo terminaron. Entusiasmado, Armin mató al pardillo, lo troceó, enterró en el jardín las partes incomestibles y guardó en la nevera los trozos escogidos. En total, se comió unos 20 kilos de carne, y las provisiones se le iban acabando.

Al acercarse las Navidades de 2001, Armin envió un e-mail a un amigo: "Espero encontrar pronto otra víctima, ya casi no me queda carne".
Había pasado un año sin que nadie se enterara de lo ocurrido, pero con la proximidad de las entrañables fiestas, Armin empezó a buscar nuevos voluntarios para una cena navideña como Dios manda. Su plan era comerse los últimos trozos de su primera víctima en compañía de la siguiente, iniciando así una bonita tradición. Uno de los jóvenes asiduos a la página web de los caníbales se mosqueó, denunció a Armin y la policía acudió a su casa, descubriendo todo el pastel.
Además de las viandas en el congelador, encontraron las porciones enterradas en el jardín y el vídeo donde se ve todo. Queda claro que Armin actuó con consentimiento del primo. Los jueces no están decididos a mostrar en el juicio las partes más escabrosas del vídeo. Sólo las partes en que el pardillo deja claro que él está por la faena.
Por si la cosa no fuera bastante inquietante, Armin asegura que mantenía contactos en la Red con 430 individuos como él. También dice que no ha matado a nadie más, pero porque no tuvo oportunidad, que si no, no se habría privado.
Más declaraciones del ilustre caníbal: según él, la víctima, un ingeniero berlinés de 43 años, le decepcionó varias veces, "sobre todo cuando le mintió sobre su edad y cuando no quiso esforzarse en conocerle mejor". Recordemos que los pedía jóvenes. ¿Qué esperaba el maldito embaucador? ¡Y encima no quiso conocerle mejor! ¡Sería grosero el tío!


Ocho años y medio para el caníbal alemán (adegüello, número 2, marzo 2004)
Cadena perpetua para el caníbal alemán (adegüello, número 16, julio 2006)